Aprender un trabajo y aprender a trabajar

Cuando la gente sale de la escuela, la Universidad o donde se haya formado, el conocimiento técnico que le queda por adquirir no es lo más complicado. Si bien es algo que no debe parar, el mínimo necesario para empezar a sentise fluido lo podrá empezar a adquirir seguramente en una semanas o según la tarea concreta en pocos meses. Pero hay algo mucho más profundo y sin duda más complicado de aprender y enseñar a alguien que se incorpora al mundo laboral: Aprender a trabajar.

Se necesita no sólo saber realizar la tarea encomendada, sino aprender todo un collage de relaciones humanas y reglas del juego no siempre escritas. De lo que mucha gente no se dá cuenta es que esas reglas y relaciones no cambian tanto entre grupos, empresas e incluso cuando uno cambia de profesión. Por supesto que los contextos son diferentes y eso introduce variables, pero menos de las que podría parecer.

De lo más importate para mí, es desarrollar una ética del trabajo. Si uno lo hace de manera profesional, su manera de enfocar los problemas, dividirlos, interactuar con los demás y distribuir los tiempos son casi aplicables a cualquier profesión. Hay que aplicar los criterios concretos que apliquen al trabajo y a la empresa, claro, pero al final “tu manera” de trabajar no difiere tanto aunque cambies de entorno si la tienes clara. De ahí que se pueda decir de alguien que es alguien “profesional” esté donde esté.

Otro elemento básico que se debe aprender es que un entorno de trabajo es, independientemente de su escala un ecosistema en sí mismo. Se trata de un micromundo con sus propios roles, reglas, jerarquías, grupos y costumbres. El grupo de personas que conforman una empresa, así como los clientes con los que se pueda tratar o colaboradores externos forman al fin al cabo, por obvio que parezca un grupo humano. Esto que parece muy evidente es algo que a veces no se ve tan claro, el asunto es que al final se trata simplemente de relaciones humanas. Un detalle vital que se pierde muchas veces de vista.

Por eso saber reconocer las normas no escritas, interactuar con las costumbres y aprender a relacionarse con unos y otros es de las enseñanzas en mi opinión más válidas que se le pueden dar a alguien que está en periodo de formación en una empresa.

Pero hay algo vital. Criterio propio. Todo lo que a alguien se le enseñe debe ir siempre dirigido de manera que la persona aprenda a pasar todo eso por su propio filtro. Es casi más importante el porqué que el qué. Si enseñamos a alguien porqué decidimos hacer esto así, porqué hablar de las dudas con tal o cual persona o porqué adaptarse a tal o cual procedimiento, formamos a alguien con criterio e independencia. De esta manera, será capaz en el futuro de adaptarse y no solo acatar a los cambios y asimilar por si mismo las nuevas circunstancias que vayan apareciendo.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.