Balance y porvenir

Sin apenas darme cuenta, veo ahora que 2013 se convirtió en el año de la exploración, la búsqueda y el cambio.

Especialmente me marcó la lectura durante las vacaciones de verano del libro “El elemento” de Ken Robinson. A pesar de sonar a libro de autoayuda, se dedica a hablar de lo que el autor considera que sería una educación mejor enfocada para el futuro. Propone dirigir nuestro aprendizaje y nuestros esfuerzos a movernos en el ámbito en el que somos más felices, brillamos más y nos sentimos en “nuestro elemento”. Dedicarnos a aquello que nos hace fluir. Dicho de otra manera, aquello para lo que hemos nacido. Yo añadiría que cuando te dedicas a ello, eres más tu mismo.

Este 2013 ha sido, por razones que no vienen ahora al caso, un año en el que yo he tenido que hacer un esfuerzo por volver justamente a plantearme quien soy yo mismo. Cómo quiero vivir y cómo quiero hacer las cosas. Parece obvio que siempre debería ser así pero si realmente observamos de cerca nuestra vida, ¿hasta que punto lo es?. Yo desde luego he podido comprobar en mi propio sistema que el paradigma no estaba muy ajustado a la situación. Que es ahora o nunca para empezar además a probar otros algoritmos ante muchas situaciones.

A nivel personal he sido hace padre por segunda vez y he podido además pasar mucho más tiempo con mi hijo mayor. Mis hijos son obviamente otro elemento motivador del cambio. A través de la experiencia con ellos, me he hecho mucho más consciente de mí mismo. Pero la verdad es que no solo lo personal ha marcado los cámbios de este año.

A nivel profesional es donde ha habido quizá más revolución.

Este ha sido el año de mi confirmación como docente. Muchas más clases en varios cursos de EscuelaIT y algunas de ellas con varios retos. La experiencia me ha hecho sentirme mucho más cómodo enseñando, rebajar los nervios y poder enfocar la responsabilidad con mucho menos estrés, más madurez y lo que es más importante, disfrutar del proceso.

La experiencia como docente también ha sido otro punto en el que he visto poco a poco como los test empezaban a marcar más verdes al cambiar la forma de hacer las cosas. Así que probando, probando… la cosa ha mejorado bastante.

Siento que también ha sido a nivel interno, un periodo de confirmación a nivel profesional. Esto es una sensación más íntima, pero estoy mucho más cómodo y seguro con lo que hago como desarrollador. He sido capaz de liberarme de muchos complejos profesionales y lanzarme a hacer las cosas de la manera que más me gusta. En los últimos meses ha tenido consecuencias especialmente marcadas: cambio de trabajo, de lenguajes de programación, de tipo de proyectos…

Algo que también ha cambiado es mi manera de que querer enfrentar los proyectos. Y no solo a nivel personal, sino también los mios propios. El año que viene quiero que sea el año del sistema. Tengo bastante claro cual quiero que sea mi rumbo y cómo quiero navegarlo, así que ha llegado la hora de establecer el que será mi sistema, por lo menos para los siguientes 365 dias. Después ya veremos. Tengo muchas ideas sobre cómo voy a planificar, estructurar y compaginar proyectos desde hoy mismo. Hablaré de esto en otro post, con una explicación más estructurada. Explicaré como afronto a partir de ahora el hecho de tener que compaginar tantos proyectos, seguir siempre estudiando y demás.

Aprender sobre gestión de proyectos y metodologías ágiles me ha dado ideas bastante interesantes. Digamos que el Agile entra en juego en la ecuación.

Pero como no creo en el ser humano como algo unidimensional, todo esto viene envuelto de grandes cambios personales. Cambios que han sido una cuestión de supervivencia anímica, pero que pienso que van a suponer un importante crecimiento. He decidido empezar a escuchar más la voces como la de mi amigo Luis Berganza o que debe estar harto de decirme que yo mismo no veo las cosas de las que soy capaz. Así que a partir de ahora, quiero estar “en mi elemento”, ser más yo, que ahora tengo bastante más claro lo que significa y lo mejor de todo…me gusta.

Ha llegado el momento de poner en todo mucho más de mí mismo, de hacer las cosas como las entiendo y no “como se supone que deben hacerse”. Es el momento de correr riesgos pero también de crecer.

Intentar parecerme cada día más a mi mismo, le pese a quien le pese. Si hay pérdidas por el camino, será el precio de crecer. Si hay buenos frutos, será consecuencia de la honestidad conmigo mismo y con el mundo.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.