Carta improbable

Querido yo de joven:

Si en realidad fuera posible que leyeses esta carta, sería genial poder darte un par de consejos y avisos.

Te diría primero que pierdas el miedo. Vas a tomar un montón de malas decisiones por miedo a las consecuencias, por miedo a qué pasará si vas contra corriente o a sacrificar algunas relaciones humanas. No lo hagas. Vas a descubrir pasados los treinta la cantidad de veces que sin darte cuenta te ha ocurrido y solo a partir de entonces vas a decidir ser libre hasta las últimas consecuencias.

Deja de intentar ser normal, está sobrevalorado. No te gusta ir con la masa, ni eres conformista, no eres de seguir modas ni de callar cuando todos lo hacen. Deja de intentarlo. Querer parecer normal te va a llevar a dejarte muchas cosas de ti mismo por el camino. Eso sí, tranquilo, te acabarás dando cuenta y tendrás un mantra de por vida: “¿Y quién ha dicho que quiero ser normal?”.

Vas a tomar muchas malas decisiones. Y con otras, lo sean o no, vas a hacer daño a gente. No te machaques por ello. Todo el mundo ha pasado y pasará por ello. Es ley de vida. De todas ellas trata de aprender algo y no repetir patrones.

En lo positivo te diré que sigas con esa curiosidad insaciable. Disfrutarás cada vez más del aprendizaje y ni te imaginas la de cosas que te llegarán a ser útiles cuando menos te lo esperes.

Y si, sigue siendo sincero y abierto. Adelante con eso de abrirte. Muchos no lo entenderán, tratarán de usarlo en tu contra, lo verán como debilidad o ingenuidad o quizá no se lo crean, pero evitar siempre la mentira es de las mejores decisiones que has tomado.

Eso sí, deja de creer que todo el mundo tiene algo bueno o que suele actuar con la mejor intención. No es así, entre toda la buena gente hay también gente mala, egoísta, interesada y falsa. Pero no dejes que esto te desanime en absoluto, aprende a navegar entre ellos sin que ello desvíe nunca tu brújula y que ello te haga más fuerte.

Pero en cualquier caso no te preocupes mucho, si decides no hacerme caso o no me puedes leer llegarás a donde yo estoy ahora. Con algunas cicatrices y algunos sueños en la cuneta, pero te garantizo que con muchas lecciones aprendidas y una vida bastante rica en ilusiones, cariño y nuevos retos.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.