Con la tele estuve en sitios raros

En once años de vida audiovisual tuve la oportunidad de vivir experiencias bastante curiosas. Sobre todo porque la mayoría de mi carrera como técnico de sonido se desarrolló como microfonista y técnico de sonido en series de ficción y en concreto en exteriores.

Algún día quiero escribir sobre la experiencia de trabajar en equipos tan grandes y cómo esa vida tan particular, si la vives bastante tiempo te marca, te deja algo de nómada en la sangre. Pero hoy la cosa va más de la parte viajera y de experiencias que tiene ese trabajo.

Cuando vives en un rodaje de exteriores, es casi como vivir en un circo o una feria. Cada mañana o cada noche, según lo que toque, llegamos a un sitio diferente. Todos juntos pero cada uno a su tiempo. Caravanas, furgonetas, coches y motos. Y poco a poco, como una orquesta que lleva mucho tiempo tocando junta, todo se va preparando. Con pocas indicaciones previas cada equipo monta todo su despliegue para el espectáculo que toca rodar ese día. Al terminar tocará desmontar, recoger, descargar y volver a casa. Mañana probablemente se parezca poco a hoy.

A mi esta vida llegó un momento en que me costaba, lo reconozco. Teniendo ya familia y buscando un poco de estabilidad, pasar doce o trece horas al día fuera, la incertidumbre de los horarios y la tensión continúa se me hacían difíciles. Pero la vida nómada del rodaje me ha regalado experiencias increíbles y jornadas en lugares donde muy poca gente estará.

Con Policías pude por ejemplo, pasar una noche en el Matadero de Madrid, cuando aún estaba abandonado y su ambiente era mucho menos “artístico” de lo que es ahora. Naves industriales abandonadas, un poblado gitano en Alcobendas, grabar persecuciones por una vieja corrala en el centro de Madrid o la tensión de tener todo listo a toma única para grabar como se estrella un camión contra un coche que debe salir volando.

Recuerdo el frio por ejemplo en El pantano, de toda una madrugada junto al río en una finca en El Escorial. Como si fuese ayer mi primer día de exteriores un siete de Enero con tiroteos junto al metro de Ópera.

En Baleares he podido ir por las islas y muchas familias nos han dejado entrar en sus casas o navegar por el puerto de Mahón en un llaut. He conocido por dentro varias bodegas impresionantes y hasta he llegado a conocer un poco por dentro el mundo del Trot y grabar varias carreras.

Impagable la experiencia de viajar a Mali, cuando la cosa con el terrorismo no estaba tan complicada y grabar allí secuencias para ayudar en un proyecto de Voces. Pasar trece días en pleno África nos permitió ver rincones escondidos con cataratas en medio de la sabana, navegar Cascada en Mali por el Niger, conocer gente increíble en Siby o pasar unas horas grabando con alumnos del conservatorio de Bamako. Tocar un rato la Kora o tomar té bajo un árbol gigante de mango.
 

Rio Niger en Mali Vivir un poco nómada durante tantos años seguro que forjó mucho del carácter que tengo ahora, porque han sido muchas las aventuras y las personas interesantes. Y sin duda fui a sitios raros, que me dejo muchos en la memoria, a los que de otra manera, jamás habría llegado.

Aventura en Mali

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.