Desarrolladores y el ánimo correcto

Parece, si uno atiende a lo que se mueve por ahí en redes sociales y algunos blogs, que entre los desarrolladores se han llegado a crear más o menos tres maneras de percibir el trabajo que hacen o cómo se enfoca la tecnología en sus empresas.

Lo que hago mola y lo que haces tú no

Por un lado están estos, que se han convertido en un clásico. Son supuestas superstar del desarrollo. Siempre venden que usan lo último de lo último, desprecian lenguajes de programación a diario, se llenan la boca con todo lo que saben y son los primeros en saltar a criticar muchas de las propuestas o comentarios de otros desarrolladores.

Personalmente me he topado con más de uno y a día de hoy hasta me hacen gracia. Es decir, para empezar la mayoría no suelen ser gente que se hincha a tener proyectos. Aunque parezca paradójico, por lo que yo he visto, la realidad de su día a día dista bastante de estar haciendo lo último de lo último y tener una carrera exitosa. En mi opinión hacen un poco como quien se compra un coche brutal para tapar otras carencias.

Esto es todo una mierda

Esta es otra actitud, la derrotista. Que puede ser por varias razones.

Es posible que sea cierto y el trabajo que esté haciendo sea de verdad una mierda o que la empresa donde trabaja resulte un sitio incómodo o tenso para trabajar. Si es así, tenemos una profesión en la que la demanda no es precisamente escasa, así que le recomendaría hacer todo lo posible por cambiar de puesto, de empresa, de perfil … cambiar en definitiva.

Pero puede ser también que simplemente esté atrapado por la monotonía. En este caso, o se trata de un problema de enfoque por no saber ver las partes interesantes de lo que se lleva a cabo o las opciones podrían ser las mismas de la opción anterior. Cambiar. Demasiadas veces nos vemos encerrados en la perspectiva que tenemos de nuestro puesto, de la empresa, de los procesos… etc. Es posible que se se puedan proponer cambios, inventarse un proyecto de mejora … o directamente, buscar otra cosa. Tenemos una profesión increíble. No tiene sentido ejercerla desmotivado.

Y sobre todo, por favor, no contagies a los demás. Pide ayuda, no extiendas la negatividad.

Si, está bien

Aquí englobo a la gente que no se pronuncia. Está más o menos contento con lo que hace pero lo ve como algo normal del día a día y no le da importancia. Es posible que incluso esté haciendo cosas chulísimas pero el día a día le come.

A veces realmente no le hace ilusión, a veces no le da importancia y otras simplemente necesita echar de vez en cuando la vista atrás y ver la evolución, lo que ha creado y los cambios que ha hecho. Y nunca nada es perfecto, siempre queremos hacer cosas de otra manera y creemos tener la solución para muchos asuntos que vemos alrededor, pero eso no significa que no tengamos miles de razones para estar orgullosos.

Conclusión

Y por último está lo que yo veo como la actitud correcta. Y correcta no en términos de esto está bien o lo otro está mal, sino porque la veo la más sana, la más motivadora y la que me gusta intentar tener a diario dentro de mi equipo.

Hacemos cosas muy buenas y muy interesantes. En ocasiones podemos tener una visión distinta de cómo hacerlo y en otras podemos pensar que quizá no son la mejor idea. Pero eso es parte de trabajar en equipo. Sin embargo, en equipo somos capaces de aportar no de vez en cuando sino cada día, soluciones a necesidades de negocio que hacen todo evolucionar y crecer de manera que muchos alucinarían. Y eso es motivo para estar más que orgullosos.

Y voy más allá, por el camino no nos conformamos con hacer siempre lo de siempre. Aprovechamos pequeños huecos para evolucionar y crecer como profesionales. Sin hacer el loco, sin alardes ni bravuconadas pero con una evolución constante. Y esto también es para estar más que orgullosos.

Aprendemos y nos enseñamos unos a otros. Somos un equipo completo, que se complementa muy bien. Tanto en lo técnico como en lo humano.

A veces es cierto que el cansancio nos lleva a no darnos tanta cuenta de lo grande de lo que hacemos. Por eso está bien recordarlo. Y recordarnos también que estar contentos de lo que hacemos y salir a contarlo al mudo no nos convierte en los del primer perfil que contaba. Porque sabemos hacerlo con la ilusión del que comparte lo aprendido, no del que alardea de lo que el otro no sabe.

Tenemos una profesión, equipos y oportunidades alucinantes. Hay que disfrutarlo cada día. Que la familiaridad de la tarea no se confunda con falta de importancia. Cada pequeño desarrollo tiene impacto y lo hacemos entre todos.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.