Desmontarse y volverse a montar

El curso de blogueo que hacía con Automattic ha terminado, me queda publicar un par de entradas que no pude sacar el día que les correspondía y hacer balance. Cuando los tenga, esta semana, contaré más sobre el tema.

Y desde ayer he empezado otro de los experimentos que me gusta hacer durante un mes.

En esta ocasión es de cambio de hábitos.Me encanta no dar cosas por supuesto, cuestionarlo todo. Sobre todo a mí mismo y de manera periódica buscar maneras en las que puedo mejorar.

Desde ayer he empezado a levantarme a las seis de la mañana para tener un a hora para mi. Pero para llegar a la conclusión de que esto era lo que quería y necesitaba probar ahora he tenido que desmontarme un poco. He analizado bastante mi día a día, identificando las partes de mis rutinas que me están funcionando bien y mal, el momento en el que me encuentro y sacando ideas para poder mejorarlas que no sean una locura ni requieran un esfuerzo vital.

Lo que he visto con claridad es que cuando termino por la tarde de hacer todo con los niños, estoy ya tan cansado que me cuesta muchos sacar fuerzas para todo, incluso las cosas que me apetece mucho hacer como escribir aquí. La solución que voy a probar es modificar toda mi rutina matutina, desde que me levanto hasta que salgo por la puerta para ir a trabajar.

Para empezar la hora. Me levanto a las seis en lugar de las siete. Ya me estoy acostando de manera muy regular a las once, así que las horas de sueño no son un problema. Es cierto que serán siete en vez de ocho, pero creo que si este ejercicio me ayuda a estar descansado y relajado, esas siete dormiré mucho mejor.

A continuación todo lo que viene después de levantarme. Veinte minutos de meditación que me hacen empezar la mañana con otro aire y que hace años que son parte de mi rutina diaria. El problema es que desde hace un tiempo lo hacía por la noche, cuando tenía un rato libre suelto o cosas así y eso no crea un hábito estable, sino que lo convierte en una tarea. Meditando no arranco el día acometiendo tareas sino que entere, otras cosas, permito a la mente y al cuerpo que se pongan a funcionar de otra manera y activo la concentración.

Tras los minutos de meditación un poco de estiramientos para todo el cuerpo. Cuando termine el experimento escribiré sobre la rutina que estoy usando y qué tal me funciona.

Después unos minutos de blogueo. Me siento en el escritorio sin idea preconcebida, esto supongo que no ocurrirá siempre, y me pongo a escribir. Y después de esto ducha, desayuno ( que también he modificado un poco), terminar de preparar a los peques y a trabajar.

Todo en bloques de tiempo establecidos pero con relajación porque ninguno es una obligación.

Otra que he cambiado, por cierto, es que hasta que no acabo de hacer todo esto, no toco el móvil para consultar noticias ni redes sociales.

El objetivo es como digo, des montarme un poco en mi rutina matutina para volver a montarme de otra manera. Me voy de casa con la sensación de que cuando vuelva, todos lo que son tareas para mí, lo tengo ya hecho. Y eso es salir de casa con la sensación del trabajo bien hecho sin tener que esperar a que acabe el día para tenerla. Es fantástico.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.