El afilado anzuelo de la utilidad

Hace tiempo conversaba con un amigo y me decía que no entiende como puedo invertir tanto tiempo en aprender habilidades o investigar sobre temas que no voy a usar en el día a día ni tienen nada que ver con mi trabajo. Él aducía que si “sabes” que no lo vas a usar, es tiempo perdido, que no es “práctico” porque no te va a resultar “útil”.

Yo sin embargo le decía que aprender es aprender y que no debe ser tomado como un sacrificio sino como un esfuerzo. Y el esfuerzo, no es algo negativo, sino una inversión que se hace para obtener un beneficio.  Y qué maravilloso beneficio es el conocimiento.

Los peligros de lo práctico

Es fácil caer en la tentación de dedicarse solo a aquello que nos va a proporcionar un beneficio directo. Solo a aquellas tareas que nos van a “servir para algo”. Pero el peligro de invertir solo en aquello que nos proporcionará beneficios prácticos y a corto plazo es que corremos el riesgo de quedar atrapados en un mundo que ya conocemos. Estaríamos, por definición incapacitados para investigar algo que estuviese más allá de las fronteras que ya dominamos.

Abrir la mente

Soy de la opinión, de que uno debe tratar de aprender sobre todo aquello que en un momento dado le llame la atención. No importa si vas o no a dedicarte a ello. Tampoco si tiene relación alguna con lo que haces en tu vida diaria. Porque conocer es entender más y mejor el mundo.  El conocimiento de unas cosas abre además la puerta de otras y esto, inexorablemente amplía el contexto de uno.

Aprender una lengua, una nueva habilidad, otro lenguaje de programación, cómo se construye un barco de madera, aprender de la historia o tradiciones de otro continente o algo en apariencia tan simple como un truco de cartas, abre la mente. Porque especialmente cuando abordas algo sobre lo que no tienes ni idea, obligas a tu mente a construir sin plano, casi sin referencias previas. Es decir, te obligas a pensar de otra manera y esto simpre ayuda a no atrofiarse y a ver que quizá nuestra manera de entender algo no es la única ni la mejor.

Aprender habilidades y conocer personas

Jamás sabe uno a donde le llevará saber algo sobre cualquier pequeña cosa. Cuando menos lo esperes, es posible que surja la maravillosa posibilidad de una conversación interesante. Y si eres alguien curioso, con hambre de aprendizaje, esas posibilidades se multiplican de manera exponencial, porque puede que sea sobre aquello que leiste en un libro una vez o aquel truco que no conseguiste llegar a realizar pero que te hacía tanta ilusión y lo intentaste.

¿Sabes tú de antemano lo que te va a ser útil mañana, dentro de cinco años o al final de tus dias?. No, te pongas como te pongas no puedes saberlo. No puedes pensar en realidad en términos de lo que te va a ser realmente práctico porque si eres sincero contigo mismo … no lo puedes prever.

Si nunca hacemos el esfuerzo de ir más allá y explorar, nos encerramos en nuestro entorno. Si nos abrimos y aprendemos, simplemente podemos entender un poco más el mundo, disfrutarlo y compartir lo aprendido.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.