El derecho a tener un día chungo y el deber de arreglarlo un poco

Bueno, las cosas como son, todo el mundo puede tener un mal día. No hace falta que sea lo que se dice un día de mierda, porque sin llegar a eso hay una escala bastante amplia de cosas que pueden ir mal. Yo ayer lunes tuve uno, por ejemplo.

Mi hijo pequeño lleva unos días durmiendo bastante mal (quien sea padre está ahora resoplando al leerlo) y ese cansancio se acumula. Unido a algunas preocupaciones familiares y complicaciones difíciles de resolver, son material suficiente para que no puedas descansar bien, tu ánimo no sea el mejor del mundo y claro, el humor y la concentración se resientan. Bueno, más allá de que los problemas no son vitales, la cosa es que todo el mundo tiene derecho a tener un mal día.

Pero ojo, tener un mal día no es la excusa para hablar a todo el mundo mal y decir:

No, perdona, es que tengo un mal día.

No se trata de que porque tengas derecho a estar chungo a veces, todo el mundo lo tenga aceptar y tragar con todo tipo de salidas de tono y chorradas. La gente puede y debe entender, tu también cuando sean otros, que puedes tener días malos en los que no entiendes algunas cosas, todo parece salir peor y uno tiene la piel algo más fina.

¿Qué es lo mejor que puedes hacer?. Decirlo, sin duda. O eso creo yo. No como aviso de que puedes desatar la tormenta en cualquier momento, sino como contexto y ayuda. Las personas que tratan cada día estrechamente contigo, si son mínimamente empáticas, lo entenderán. Y no se trata de que te traten como a un principe, ya somos mayorcitos. Pero seguro que entenderán tu estado, tu reacción y tu trabajo de otra manera. Y probablemente también recibas algún gesto de complicidad, de ayuda o simplemente se ahorren algún comentario. Cada detalle ayuda. También los que hacen sin que tu veas.

¿Y qué puedes hacer tú además de aguantar la tormenta?. Pues tratar de decirle a una persona que no se agobie o cosas así, sinceramente creo que no ayuda mucho. Son cosas demasiado generales. Pero si realmente tus problemas no son insuperables ni nada por el estilo, puedes tener algún ratillo en el día de abrir paso al buen humor. Porque tenemos el derecho a tener un día chungo, pero también el deber de arreglarlo un poco.

Puedes, aunque no te salga fácil, tratar de tener un detalle o un gesto de cariño con alguien por la mañana. O aprovechar la mínima ocasión para hacer un chiste o una broma (sin pasarse y sin maldad) a algún compañero. Trata de hacer algo que a tu hijo le apetece aunque tu no tengas muchas ganas. El buen humor también es contagioso, deja que se te pegue aunque no lo notes. De verdad, aunque pienses que es una chorrada o no te apetezca nada.

Tienes el deber contigo mismo de no aceptar que mañana va a ser también un dia chungo, porque si los vas encadenando sí que pueden acabar en un día de mierda. Por eso hay que tratar de arreglarlo un poco hoy. Nadie debería irse a la cama con un mal rollo que le haya durado todo el día.

Foto: Creative Commons: natalialove

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.