Elegir y renunciar

Creo que lo más complicado en la toma de decisiones a menudo no es valorar las posibles consecuencias. Está claro que es parte del proceso,  pero una vez sopesadas, ¿Qué es lo que nos frena?¿Qué dilata el proceso de decisión llegando a veces a la “parálisis por análisis”?. En mi opinión la necesidad de renuncia.

El problema muchas veces no es tomar un camino, es renunciar al conocimiento del destino al que nos habrían llevado las otras vías.  Porque como en la paradoja del Gato de Schrödinger, mientras no tomamos la decisión, mientras nos dedicamos solo a esperar sin intervención alguna, todas las opciones parecen existir a la vez. Sin embargo, en el caso de la toma de decisiones, en realidad no tenemos ninguna de ellas. Esto para mí es algo clave de entender, algo que trato de recordarme cada vez que me sorprendo a mí mismo atrapado sin poder tirar hacia un lado u otro, cada vez que me doy cuenta de que no estoy siendo capaz de optar por un proyecto u otro, de emprender o no una aventura, de pasar o no a la acción, de planificar de una u otra manera y en definitiva de dejar o no dejar algo.

Esa es la cuestión, siempre hemos de dejar, renunciar. Pero es así también que se lleva a cabo parte del proceso de maduración de la persona, aprendiendo a ser capaz de dejar atrás. Avanzar es caminar hacia adelante, dejando parte del mundo atrás.  Por tanto, la renuncia a las opciones que no tomamos no deben ser vistas como una pérdida, sino como un avance. Son parte del lastre que es necesario soltar. No podemos avanzar nunca en todas direcciones, así que, una vez se opta por un camino, lo mejor es cortar por completo las cuerdas que nos atan a las otras vías y mirar al frente. Cada quien escribe su historia a través de sus decisiones y por ende, a través también de aquellas opciones que decide no tomar.

Yo me encuentro ahora en el terreno de mi planificación personal en época de cambios y replanificaciones y tengo que tomar varias decisiones que me guien de aquí a la siguiente mitad del año, así que ando en medio de ese proceso. Decidir, en este caso, dentro de las horas que me quedan para poder hacer algunas cosas que me gustan fuera del horario laboral, a qué voy a dedicar mis esfuerzos de aprendizaje, colaboración e investigación y por tanto y casi más importante para decidir … a qué no.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.