¿Qué puede pasar si publicamos sin parar?

Nos planteábamos ayer en La Matriz, con otros amigos blogueros, el reto de tratar de publicar un post cada día. Sin restricciones de formato ni extensión, con la única condición de hacerlo al menos cinco días a la semana. Ahora que lo pienso, no llegamos a decir durante cuanto tiempo, pero en mi caso lo voy a intentar durante un mes.

A veces será un post sesudo y elaborado, otras una foto curiosa con algún texto relacionado, una propuesta de reflexión lanzada al aire, un enlace comentado o cualquier formato que el autor decida. La cuestión es trabajar el músculo de la escritura y experimentar.

Parece un planteamiento sencillo, pero quien mantenga un blog personal o comunitario sabes que la idea se las trae por varias razones.
La mayoría vamos a pasar días de pereza o de falta total de tiempo para escribir, pero lo cierto es que eso no creo que sea lo más complicado. Lo complicado es que tu blog se convierte en algo muy personal y si te fuerzas a escribir mucho, es posible que salgan miedos y se produzcan cambios. Miedo a que el post no esté a la altura, a que sea demasiado corto, bastante banal o quizá a que con la costumbre se vuelva un proceso tan natural que uno se acabe desnudando más de lo que tenía previsto.

Damos vueltas a los posts durante semanas o meses y otra veces son impulsivos,  producto de una lectura, un comentario o la indignación. Pero muchas veces se quedan por todos esos miedos, estoy seguro, grandes artículos sin escribir. Vamos a poner a prueba la maquinaria, no dejemos que la cabeza se guarde las buenas ideas. Y si por el camino la cagamos alguna vez, sepan ustedes perdonar el tropiezo.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.