Algunos grandes absurdos de la moda

¿Te ha pasado alguna vez que quieres comprar una prenda parecida a la del año pasado y es imposible encontrar ninguna? ¿Te molesta que de un año a otro todo lo que hay en las tiendas parezca querer obligarte a no poder ir simple y llanamente como te gusta?.

Da las gracias por ello a todo lo que rodea al absurdo mundo de la moda. Estar de moda es, por definición, quedar condenado a la caducidad cercana.

Es un absurdo absoluto que lleva a la masa a ser poco original, haciendo a todos vestir igual con lo que un día alguien que que no quería serlo empezó a llevar. Resulta que esos que llaman *cool hunters *o cazadores de tendencias, se ganan la vida recorriendo ciudades modernas, clubs, tiendas y demás para rastrear nuevas ideas. Y esas ideas suelen ser cosas como que un grupo de personas, de manera organizada o no, comienza a llevar. Por decir algo, camisas que se cosen ellos con una manga de cada color. Esto les fascina, se analiza y se copia. Y ahí empieza la ruleta del ridículo a girar.

De la originalidad nace el borreguismo en una completa perversión, en la mayoría de los casos, de la idea original.

Estas propuestas se llevan a las marcas y se elabora en función de ellas un conjunto de diseños que se supone pasan a ser “tendencia”. Desde entonces, eso es “lo que se lleva” y la mayoría de la fabricación de ese año se dedica a prendas o complementos enfocados a seguir ese estilo. De la originalidad nace el borreguismo en una completa perversión, en la mayoría de los casos, de la idea original de quien empezó a llevarlo y que puede ser que lo hiciese porque le resulta cómodo, para expresar una idea o simplemente para ser diferente entre la masa que ahora pasará a absorberle. Y todo el mundo se lo zampa y lo acepta. Llevo esto porque es lo que fabrica. No fabrican lo que queremos llevar.

Y a la siguiente temporada, comienza de nuevo la rueda. No se trata de fabricar calidad ni fidelizar a un cliente satisfecho y cómodo, sino de convencer de que lo que estaba de moda ya es viejo y crear la necesidad de volver a seguir la propuesta.

Es un planteamiento reducido, lo sé, porque a veces esas ideas se copian no por la calle sino de pequeños diseñadores, o cosas así. Pero la moda es al final una generalización que o bien te deja fuera si no quieres seguir la corriente, o te fagocita si tienes la mala suerte de que se ponga de moda lo que ya te gustaba o te obliga a llevar aquello con lo que no te sientes realmente cómodo o en el peor de los casos, te arrastra a cambiar continuamente de aspecto más por obligación que por reinvención.

¿No es absurdo que los mismo que fabrican la prendas te digan que es lo que va a llevar la gente?. Es completamente ridículo y sin embargo lo aceptamos, que en algo tan del día a día y definitorio como el vestir el consumo tenga que seguir obligado a la oferta y no sea la oferta la que produzca lo que se demanda. Nos vestimos como nos dejan y no como queremos.

Mejor comprar ropa sencilla, genérica pero de calidad y mantener un estilo constante. Cuanto más complicado el conjunto, más posibilidades de que desaparezca.

Yo este año, por estas y muchas otras razones y siguiendo mi enfoque de minimalismo, estoy tratando de reducir y simplificar al máximo. Al inicio del invierno, por ejemplo, compré varias camisetas del mismo modelo en distintos colores para comenzar a hacer la prueba. No he conseguido llegar a definir algo que me convenza al cien por cien, pero es posible que para el año que viene lo lleve al extremo de encontrar una combinación o dos que  me convenzan y vestir, por así decirlo, de uniforme. Además de reducir mucho la necesidad de tomar muchas pequeñas decisiones me parece una gran manera no solo de marcar tu propio estilo, sino de hacer que seas tu y no tu ropa ni tu variedad de ella, los que destaquen siempre.  Cuando tu ropa no tiene que desatacar igual, el vestir desaparece y queda solo la persona.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.