Hacer el turistazo

Este fin de semana hemos tenido visita en casa. El sábado queriamos playa, que además los peques la disfrutan muchísimo, pero la previsión meteorológica no era muy esperanzadora. Se nos ocurrió la idea de hacer algo que es super turístico, la verdad. Ir a ver las Cuevas del Drach.

Si, lo sé, experiencia de turistazo. No puede estar más turistificado. Y en honor a la verdad debo decir que yo había visto un tramo de las cuevas cuando fui a localizar para un rodaje. Pero lo cierto es que, aparte de que creo que los grupos de visita deberían ser más pequeños, me gustó experiencia. Es decir, es verdad que es todo muy en plan: avancen rápido que vienen los de atrás. Pero más allá de eso sigue siendo una visita a un lugar impresionante que de otra manera es probable que no vieses en tu vida. Y comimos en tarteras, paseamos un rato con los peques y cambiamos de aires.

Nos pasa muchas veces que nos quedamos sin ver o disfrutar de cosas que tenemos muy cerca porque somos de aquí y eso es para turistas o porque vivimos aquí y ya tendremos tiempo de ir. Yo confieso que después de 24 años que viví en Madrid no he ido al jardín botánico, descubrí ya mayorcito el Templo de Debod y mi primera visita a El Prado fue rápida con el instituto y no volví hasta pasados los 25. Sé de gente de Madrid que no ha ido nunca un domingo bien temprano al Rastro o que jamás lo vió cuando aún era enorme. Nos sucede muchas veces que un turista o alguien que llega nuevo acaba sabiendo más que nosotros del entorno.

Damos por hecho todo lo que tenemos cerca, pero otorgamos un valor sagrado a lo exótico y no sé si tiene que ver con esa manía del ser humano de buscar todo fuera. De no mirar dentro ni cerca. Como si lo que tenemos al alcance de la mano no fuese nunca suficiente. Pero voy  a parar que al final terminaré hablando de Zen de nuevo, retomemos el hilo.

Es bastante probable que toda tu ciudad tu pueblo e incluso tu barrio tenga muchas joyas escondidas y no tan escondidas que podrían hacer que aprendieses algo, encontrases el lugar donde hacen las mejores hamburguesas en kilómetros a la redonda, una atracción super divertida, una librería impresionante o simplemente el lugar donde pasar una tarde muy entretenida.

Que nadie me entienda mal, estoy completamente en contra de vivir una vida turistificada en general y me encanta perderme por la vida y las ciudades, pero es igual de cierto que te puedes sorprender si te dejas llevar un día y simplemente haces el turistazo. Vivan los días de mero disfrute y despreocupación.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.