Jugando como niños

Ayer jugaban el suelo como lo que son, niños. Y cuando los adultos no miran o al menos ellos no lo notan es alucinante verlos actuar.

Uno por el suelo, tumbado debajo de un banco en la terraza hablando con el perro de la casa. Le llama, le acerca cosas y le regaña fingiendo seriedad cuando ladra. Se hacen amigos con toda naturalidad.

El mayor busca entre los juguetes algo que llame su atención, pero se decide por un cuaderno y le veo rebuscar a la caza de algún lápiz. Se lo damos y vuelve a su mundo. De nuevo no necesita a los adultos para disfrutar de lo que realmente le gusta.

A veces se miran, se buscan y se llaman. En ocasiones incluso sin decir nada o cada uno a su manera. El mayor agarra al pequeño y le da vueltas dentro de un tubo largo de tela. O se suben a caballo, o ruedan por el suelo. Puede ser esto hoy y otro día cualquier cosas. Para ellos lo peligroso, ni lo que no se hace ni lo que no está bien visto. Los dos se ríen y pasan a otra cosa.

Solos se muestran en todo su esplendor, con toda la ilusión, la inocencia y la alegría que solo los adultos son capaces de condicionar. Para ellos todo es juego. Me encanta.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.