La música como catalizador

Desde pequeño la música ha sido combustible para mí como para muchos.

He pasado por épocas en que tocaba todo el día la guitarra o el bajo, otras en las que ponía música para todo y otras como ahora en las que la utilizo en momentos clave. En general me gusta tenerla de fondo, pero hay ciertas ocasiones en las que es instrumento, por ejemplo, de mi concentración.

Para programar y escribir, como ya he contado, me ayuda mucho tener los casos puestos y aislarme del ruido. Y en estos casos suelen ser piezas de música electrónica ambiental, jazz o cosas así. No puedo concentrarme bien con según qué sonidos.

Sin embargo en otros momentos en que necesito sentir la adrenalina o sacarla fuera, no sé muy bien, no podría escuchar algo así. Entonces es cuando llegan las guitarras fuertes, los ritmos marcados. Y es curioso, porque esto me ayuda también cuando me siento triste o con rabia, como si apretar los dientes me ayudase a expulsar todo.

Después hay momentos en que solo necesitas sentir, estar solo y que llegue la emoción. Me gusta dejar que la música me inunde y sorprenderme cuando las emociones afloran de golpe de manera que casi me siento desbordado y asaltado por ellas. Entonces a veces las lágrimas aparecen solas, el vello se eriza y llegan los recuerdos. Puede ser en ese caso una banda sonora, algún tema de Antonio Vega o cualquier cosas con la que me sienta conectado de verdad.

Y sin embargo son las 6:54 y estoy escribiendo esto con la única música del silencio que proporcionan los momentos previos al amanecer y el privilegio de ser el primero de la casa en despertarse.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.