De libros en papel, DRM y alguna incoherencia

Confesiones

Me confieso incoherente, así para empezar el texto dejando todo claro. Como casi todo el mundo, no soy cien por cien consecuente con todo en lo que creo y promulgo.

Soy firme defensor de la cultura libre, que no gratis, pero ese debate para otro día y publico mi contenido bajo licencia Creative Commons. Y aun así, soy propietario de un Kindle y consumidor habitual de libros a través de su plataforma.

Quiero confesar en cambio, sin que sirva de justificación que algunas de estas incoherencias me escuecen cada vez más. Y por eso he decidido dar un repaso aquí a las razones por las que no me siento demasiado orgulloso. Aunque es un tema que se ha explicado por activa y por pasiva sigue siendo un problema y a veces volverlo a contar puede hacerlo llegar a nuevos receptores.

Aclaraciones

Vaya por delante que desde el día en que me regalaron el Kindle estoy muy contento con él. Hay que reconocer que es una pieza de hardware y software excelente. Su funcionalidad y experiencia de usuario son alucinantes.

Quede claro también que jamas me quejaría del regalo, no solo por su condición de presente, sino porque fue exactamente lo que yo quería. Y lo sigo queriendo y usando a diario, que tampoco es algo que deba ni quiera negar. Mis dilemas no son para con el aparato ni su funcionalidad, sino con la manera en que Amazon, la empresa propietaria de todo el ecosistema del lector de ebooks trata el contenido y a sus clientes.

Aclarados este par de puntos, al lío.

Leer en digital debería ser todo ventajas

Llevar un lector de libros digitales es evidentemente más cómodo que cargar con un tocho de setecientas páginas para arriba y para abajo. Por no hablar, y esto es decisivo para mí, del espacio que se ahorra en almacenamiento en casa.

Puedes disponer además del libro en diferentes dispositivos, algo que para muchas personas puede ser un añadido más que interesante.

Debería ser una extensión de la experiencia anterior de leer un libro en papel. Una iteración que vienese a aportar mejoras. Pero no es todo de colores en el país de Oz, porque compañías como Amazon ( aunque no es ni mucho menos la única ) deciden incorporar en sus aparatos y contenidos que distribuyen un sistema de control llamado DRM (Digital Rights Management) o Gestión digital de derechos.

WTF, DRM?

Yo no voy a entrar a explicar qué es el DRM en toda su extensión porque hay gente que ya ha hecho ese esfuerzo y puede leerse por ejemplo en Wikipedia.

El caso es que, fuese o no concebido con esa idea, el DRM es por varias razones no un sistema de control de derechos. Son usuarios lo que realmente se está controlando. Entrar en la intimidad de las personas y tener un registro de cuando, cómo, donde y qué decides leer está mal. Es una violación de la privacidad. Independientemente o no a que sea legal. Legalidad, justicia y moralidad rara vez suelen ir las tres de la mano.

Y esta es una de las cosa que más me escama del uso del Kindle, la vigilancia a la que uno se ve sometido. Sé que está en los términos de uso, no digo que me sorprenda.

No entraré tampoco a explicar las ocasiones en que Amazon ha decidido borrar de manera remota contenido de cientos de usuarios, como lo hizo ( irónicamente ) en su día con copias del libro 1984. No entraré a explicarlo pero si a decir que la idea me desagrada, mucho. A veces cuando hablamos de contenido digital parece que no es real. Contenido etéreo. Pero para nadie sería aceptable entrar un día en casa y encontrar que le faltan películas, libros o discos de su estantería por los que un día pagó.

Que sepas, si no lo sabes ya que cuando “compras” un ebook en Amazon no lo estás comprando, sino que de alguna manera es una especie de alquiler. Pagas por una licencia que te permite consumir ese contenido en unas condiciones determinadas. Es por eso que se reservan el derecho a retirar ese permiso por múltiples y muy variadas razones. Retirarlo de tu dispositivo de manera remota. Es decir, “entrar en tu casa y vaciar la estantería”.

De nuevo, no hablo de si es legal.

Si “compro” un libro para mi Kindle, no puedo tampoco hacer una copia de seguridad, ni copiarlo a otro lector para consumo de mis hijos no compartirlo con mi mujer como podría hacer con un libro en papel.

Esposas digitales, ¡vivan los novios!

Este es, después del tema de la vigilancia, el punto que más me escama últimamente del consumo de contenidos a través de la plataforma de Kindle. Amazon te permite el consumo de ese contenido única y exclusivamente a través de sus dispositivos y / o aplicaciones.

Imagina ahora si eres un ávido lector y llegas a acumular una extensa biblioteca en tu cuenta. Felicidades porque todo tu contenido está felizmente casado con Amazon. Nunca podrás hacer uso de manera legal de ese contenido fuera de allí. Si se rompe tu Kindle, Amazon llegase a cerrar, decidiese bloquear tu cuenta o simplemente decides que no quieres seguir haciendo negocios con ellos, has de saber que no hay manera “legal” de poder llevarte todos esos libros por los que pagaste.

Es la fidelización del cliente por necesidad en lugar de por servicio.

Se puede, hay formas relativamente sencillas de romper la protección del DRM para realizar un copia del libro. Pero si lo haces es bajo la responsabilidad de que incumples un contrato y por consiguiente incurres en una ilegalidad.

Además de otra cosa, la barrera no es solo de salida, también de entrada. Porque Kindle por defecto lee archivos en formato AZW, Mobi, txt, PDF …
Formatos los dos primeros propietarios y los otros poco apropiados para leer un ebook por las propias limitaciones que presentan respecto a otros como el epub.

De nuevo el estándar

Aquí volvemos al tema de los estándares y el software libre. Resulta que sí existe un formato que es abierto y estándar. Por tanto un formato que todos los desarrolladores de hardware y software pueden implementar en sus dispositivos y que puede hacer que el mismo contenido pueda ser consumido en diferentes lectores.

El epub es un formato abierto y un estándar adaptado a las necesidades de consumo de un ebook como la adaptación al tamaño del dispositivo o la posibilidad de cambiar tamaños de letra. Pero ¡oh, sorpresa!, Kindle no reproduce este formato. Puedes convertir tus epub a formato mobi usando herramientas como Calibre, pero evidentemente implica un proceso intermedio que muchos usuarios no van a realizar. Vaguería o desconocimiento, no voy a entrar hoy a valorarlo pero es así.

Alternativas

Para la compra de libros en otros formatos o que no estén sujetos a las restricciones de Amazon y el ecosistema Kindle, al no existir competencia real a semejante escala, toca buscar bastante. Hay otras empresa que venden sus propios dispositivos con un sistema similar pero menos restrictivo o con formatos abiertos, sin embargo la oferta suele ser o más limitada o fragmentada.

Si buscas contenido técnico, existen editoriales como The Pragamtic Bookshelf cuya manera de distribuir aplaudo porque lo hacen sin DRM, te permiten descargar el libro en formato ePub o PDF pero si lo deseas te lo envían directamente a tu Kindle (en .mobi) o a tu cuenta de Dropbox.

El precio de no atarse

En este tipo de caso, como siempre, si no quieres pasar por el aro del control toca pagar el precio de complicar un poco los procesos. Hay que buscar más para estar seguro de que compras material sin DRM y si quieres leerlo en un Kindle toca además pasar por la relativa incomodidad del proceso de conversión, un proceso rápido y sencillo, por otra parte.

Y aquí no hay tutía. En general, y esto es algo que los distribuidores como Amazon saben bien, los usuarios suelen estar dispuestos a renunciar silenciosamente a ciertos derechos o libertades a cambio de comodidad. Así que si no quieres seguir la senda del conformismo toca buscarse un poco más la vida.

Un proceso algo menos rápido que la compra en un click y la descarga automática, pero que estoy tratando de incorporar más a mi rutina para añadir un poco más de coherencia y conciencia.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.