¿Qué ha pasado blogueando un més?

Hace cuatro semanas surgió el reto de ponerse las pilas con el blog y pasar un mes publicando al menos cinco días a la semana. Muchísimo más de lo que estaba acostumbrado a hacer, que basicamente era de manera caótica.

La experiencia, más allá de tener que dedicar sí o sí un rato cada día a la tarea, me ha sorprendido por varias razones. Voy a tratar de destilar un poco de lo que ha salido de estas cuatro semanas creando un hábito.

He cumplido sin excusas cada semana. Algunas incluso, como la primera, he llegado a publicar los siete días de la semana. Y eso teniendo que publicar, por estar fuera de casa de vacaciones, desde la aplicación móvil de WordPress. Lo que merece post aparte.

Este artículo sale en principio sincronizado con el de Andrés Maneiro de nosolosoftware.com, que recogió el guante y ha seguido el reto en paralelo en su blog. Felicidades, Andrés, hemos llegado.

¿De qué narices hablo hoy?

Con tantos artículos a la semana y sin temática concreta en la investigar, se te acaban las ideas, sinceramente. Algunos posts tenía claros que los quería escribir, pero otros han salido del ejercicio de exprimirme la cabeza para encontrar tema. Se podría decir que si no tengo nada que contar igual sería mejor no escribir, pero eso sería romper el desafío. Lo que he descubierto en este sentido es que siempre tenemos algo que decir, una opinión o una reflexión, el problema es que a veces no creemos que dé para un post o que no será suficientemente importante.

Lo que saco de esto es que sí lo es. Es un blog personal, así que siempre lo es. Quizá no interese a todos los lectores, o quizá a ninguno. Pero no debería importar tanto. Los posts se escriben generalemente desde y para uno. Los lectores de ese post, tienen que llegar después. No puede ser para un lector imaginado.

Cuando no tenía un tema pensado, me he encontrado conduciendo a casa más de un día de vuelta del trabajo y pensando … Hoy no tengo tema, no me saldrá nada que contar, no tengo ni idea de qué hablar … etc. Al final he tirado de alguna idea, pequeña o grande y al ponerme a escribir, ha ido tomando forma. En algunos casos, incluso le he dado la vuelta al post respecto a lo que empecé a escribir.

Temas recurrentes

Es curioso porque nunca lo habría pensado, pero parece tanto por número de lectores como por las conversaciones que se han tocado algunos temas que parecen interesar. Si soy sincero nunca pensé que a alguien le podría interesar mi opinión o experiencia sobre temas tan variados como el budismo y la meditación, la música o los posts técnicos. Hasta ahora veía mi blog como algo centrado en desvaríos varios y en cambio durante este mes, estas temáticas se han destapado como algunas que me salen naturales y encima interesan y en muchos casos generan conversación.

Lo de los viernes dedicados a la música se ha convertido ya en una tradición que por cierto se queda. Y resulta que a raíz de hablar de budismo secular y meditación he descubierto varios artículos que sería interesante escribir e incluso cosas que algún amigo me ha pedido.

Que los posts hablando de temas técnicos fuesen más seguidos viniendo por ejemplo de Twitter era algo que quizá sí se podía haber previsto, pero me he encontrado incluso con peticiones también para aclarar temas concretos o seguir con una serie dedicada a las aplicaciones en JavaScript.

Como digo, parece que se presentan temas recurrentes que generan conversación y sobre los que he descubierto que puedo, mejores o peores, tener cosas que contar.

Disciplina estricta

Como ya comenté, no creo en la fuerza de voluntad, sólo en la coherencia y en ser consecuente. Y la rutina de estos días me ha hecho reafirmarme en esto mismo. Al final, a base de ser firme y consecuente he conseguido sacar tiempo y ganas para cumplir cada día. Y lo importante es que lo siento ahora parte de mi día a día, así que he conseguido forjar un hábito.

Al principio el proceso fue bastante más caótico, pero después decidí por ejemplo publicar cada día a la misma hora. Eso se ha notado no sólo en la constancia de las visitas, sino también en hacer todo más relajado porque el proceso está más automatizado y es bastante más sistemático. Además hace más facil dedicarse sólo a escribir.

Por cierto que también, pensando en las diferencias horarias y la rapidez de las redes, decidí incorporar un plugin que vuelve a lanzar en Twitter algunas entradas pasadas y en diferente horario. He observado en los datos y en lo que algunos me han comentado directamente que llegan siempre al post desde distintas redes sociales. Esto confirma mi teoría de que Facebook y Twitter se han convertido en un RSS enriquecido.

Lectores y participación

No todos los artículos han suscitado ni de lejos la misma conversación ni número de visitas. Sin embargo, si que poco a poco se ha generado una tendencia que por ahora va en un número bastante estable de visitantes únicos diarios. También las visitas al RSS del blog, aunque como no soy nada experto en analítica web, eso creo que no lo estoy midiendo muy bien.

Pero lo mejor de todo es la conversación y la referencia directa. Me he encontrado con gente que no comenta en el blog, pero luego en persona me ha comentado que lo ha leido, hemos discutido sobre el tema, me ha pasado la referencia de algún enlace… Sobre todo, en parte de las cosas que más me han sorprendido y confieso que me han dado bastante vergüenza, algunos compañeros de trabajo. Lo que me lleva a hablar de lo que el reto a supuesto a nivel personal.

Cambios personales y orgullo bloguero

Soy una persona con tendencia a querer hacer mil cosas, así que para mi tener compromisos y sistemas es de gran ayuda para mantener el foco. Y dicho esto, es algo que antes de este mes, por ejemplo, me habría costado soltar así tan alegremente.

Resulta que a nivel personal y de confianza, esto me ha venido de maravilla. No sé la razón pero parece que tener que poner algo por escrito cada día me ha hecho perder un poco la vergüenza. Como supuse al empezar, con la costumbre, al hacerlo algo natural he ido pillando confianza hasta tratar muy abiertamente temas que antes me daban pudor. Es el caso de la meditación, por ejemplo, durante años no hablaba mucho de este tema por miedo a que me mirasen como un bicho raro. En cambio este ejercicio de poner tantas cosas por escrito y en abierto me ha hecho ganar confianza.

Otra cosa que he notado que me ha hecho mucho bien es que con esto he ganado espacio. Escribir el post se ha convertido en mi rato del día que me puedo regalar. Me aislo y estoy sólo. Miro hacia adentro y no tengo que hacer nada para nadie. Sólo para mí. Alguien que sabe mucho y me conoce, me dijo hace unas semanas que eso es necesario. Que nos damos tanto en todo, volcamos tanto de nosotros, que hace falta tener un rato en exclusiva.

He alucinado de hablar con gente que te comente que ha aprendido o visto algo importante en un post tuyo. Cuando escribí por ejemplo sobre tener un mal día, un compañero me comentó al día siguiente que tenía un día bastante chungo, pero que haberme leído le había ayudado. O David, que comentó que la entrada le había gustado y que veía reflejado ahí algunas cosas de su comunidad. Estas cosas para mí han sido realmente emocionantes. Porque de una manera u otra sabes que le has llegado a alguien.

Cuando escribí sobre música para escuchar con cascos, sé de alguno que se ha llegado a enganchar como yo a Tycho y ha llegado incluso a bucear en ese universo y comprar una litografía increíble en su web. En definitiva, que algo que has hecho en el blog, te vuelva en forma de comentario, anécdota, agradecimiento, guiño … paga todo el esfuerzo realizado con creces.

Y por último, a nivel personal, me está ayudando explicar mi contexto, que creo que es muy importante para quien te conoce o quiere hacerlo. Dice mi amigo Pau que he empezado incluso a hablar haciendo referencia a cosas que he explicado en el blog. Y lo que yo si he notado es que a veces en alguna conversación me sale decir, “pues es otro día escribí justo sobre ese tema y …”.

Gracias mil a todos los que me habéis leído. Puede parecer una tontería, pero ha ayudado mucho a mantener la motivación y el esfuerzo arriba.

Y ahora … ¿qué hacer?

Pues menudo dilema, la verdad. Le llevo dando vueltas toda la semana. Seguir blogueando a diario me encantaría pero no creo que sea algo a lo que me pueda comprometer de manera indeterminada. Tengo un trabajo de ocho horas, familia y dos niños. Es difícil sacar tanto tiempo.

Pero el hábito está ya dentro, así que tampoco voy a estar a gusto volviendo al desorden de antes, tendría mono. Lo que voy a hacer es mantener una periodicidad mínima de tres días a la semana que ya me parece bastante. Lunes, miércoles y viernes. Los viernes intentaré que sean siempre musicales o relacionados. Eso no quiere decir que ninguna semana habrá más artículos, quiere decir que no habrá menos. Si otro artículo me sale soltarlo, lo haré.

Los horarios en principio los voy a mantener, publicaré por la mañana que parece que es lo que está funcionando mejor. Quizá haga alguna prueba de horarios durante algún tiempo para ver cómo va, pero como no lo haré es de manera desordenada salvo necesidad. Me ayuda a ser sistemático y no tener la tecla tan rápida para darle a publicar.

Sobre las temáticas, la música se queda y como fija semanal. Por lo demás es posible que empiece por un tiempo a tratar temas relacionados con la meditación o el budismo desde mi propia visión y experiencia. Esto no será sección semanal fija pero estará. Empezaré a meter algún post tecnológico más. No necesariamente 100% técnico o a modo de receta, pero sí más tecnología. Y si, de lo puramente técnico algo empezará a caer, pero lleva mucho más tiempo elaborar buenos artículos en ese sentido.

Y aparte de eso, esto es un blog que tiene por subtítulo “¿Y quien ha dicho que quiero ser normal?”. Así que está garantizado que seguirán cayendo reflexiones, lecciones aprendidas, pensamientos lanzados al aire, críticas de algún libro o peli y todo lo que me pasa la cabeza. Tanto si es típico de un blog como si no, en el mío, si me pasa por la cabeza, cabe.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.