Ser normal está sobrevalorado

Definitivamente se le da demasiada importancia a eso que llaman “ser normal“.

Entiendo la necesidad que tenemos de etiquetar las cosas y las personas para entender el mundo. Sin duda clasificar ayuda a asimilar.

Lo que no me gusta tanto es ver que muchas veces, esas etiquetas se convierten en algo que va mucho más allá de una mera herramienta para hacernos el aprendizaje y la explicación más facil.

Si tienes barba eres “hipster”o “taliban”, si no te crees todo lo que te cuentan, “conspiranoico”, los que viven en comunidades son “hippies” y quien haga y transmita las cosas con pasión, que se prepare para ser “un flipado”.

Las personas no se crean en moldes y cuando olvidas que por esa razón no van a encajar en las imágenes predefinidas que tu te hayas creado las estas en cierto modo “deshumanizando”. Todos estamos llenos de matices, el mundo no funciona en términos de blanco y negro, pero parece que es algo que a la gente le cuesta entender. Pero ¿por qué?.

El problema

El problema de pensar y actuar así es que sometes con tus comentarios, preguntas burlonas o simple presión social a un continuo bombardeo a cualquier persona que no encaje en los moldes que el grueso de la sociedad tiene preparados.

¿De verdad es necesario que un vegano se tenga que estar justificando continuamente?. ¿Es lógico que siempre tengamos que explicar por qué decidimos usar software libre?. Y si, incluso aceptando que no podemos usar “**” software. ¿Es comprensible que una persona que tiene ideas políticas que no están entre lo que todo el mundo piensa tenga se le cuestione continuamente? O ¿por qué hacer siempre chiste o crítica de quien va muy tatuado o lleva ropa que evidentemente no procede de donde casi todo el mundo la compra?.

Sinceramente, no sé si la gente se da cuenta pero es algo que se sufre desde niños. Si levantas un poco la cabeza por encima del pelotón, llueven las collejas.

¿Qué es ser normal?

Pues es dificl de decir, pero para poder entrar en el contexto de lo que explico aquí, parece que para la gente, normal podría ser sinónimo de varias cosas en realidad.

Previsible. Si eres previsible en todo momento, eres normal, porque no te vas a salir de lo marcado, no actuas fuera del comportamiento que se considera siempre “adecuado” ni vas a tratar de hacer cosas que puede que a algunos no les encajen.

Homogéneo. Con pocos matices, todo dentro de un orden vamos. Sin sorpresas entre cómo vistes, como piensas políticamente, como actuas y la música que escuchas.

Ordenado. Nunca te dejes llevar por el caos, la espontaneidad ni por absolutamente nada que no se ajuste a los cánones previamente aprovados como válidos por la sociedad, el estado, los medios y ¿cómo no?, la tendencia actual.

De provecho. Si quieres una persona normal, no se ocurra tratar de sacar adelante ideas que otros deshechan porque “nunca triunfarán” o porque “a nadie le va a gustar” o nadie lo va a usar. Por mucho que creas que eso podría cambiar las cosas.

Académico. Las cosas se hacen como se tienen que hacer y está todo inventado. No intentes, si pretendes vivir en la normalidad, métodos nuevos ni hacer las cosas por razones diferentes a aquellas por las que todo el mundo las hace.

Conformista y práctico. Esto es muy importante. Quizá lo más. Es muy importante que para ser normal entiendas que “esto es lo que hay” y “y que así son las cosas”. Incluso si resulta que son completamente distintas a cómo eran ayer. No se te ocurra perder tu tiempo en tratar de aprender cosas que no vayas a utilizar en tu trabajo, no serviría para nada y te haría dejar de ser normal. Por favor, no se te pase por la cabeza actuar nunca movido solo por principios o ideales.

¿Y qué hacemos?

Pues mira, si llegados a este punto piensas que la normalidad te gusta, felicidades, pasarás por la vida sin problemas. Nadie te va a cuestionar y encajarás a la perfección casi en todas partes.

Si por el contrario, no puedes evitar no encajar en los moldes de todo el mundo o simplemente no quieres, la solución es compleja pero liberadora. Se trata básicamente de renunciar a encajar. No eres una pieza y nadie te va a poder meter en un molde. Simpre te saldrás de todos por una cosa o la otra. Por eso es mejor, directamente, renunciar a ello y dedicarse simple y llánamente a vivir.

¿Te van a cuestionar?. Si, muchas veces. Y no solo eso, vas a aguantar cachondeos a veces, incomprensión otras, preguntas raras, miradas más aún o simplemente indiferencia. Pero vas a poder vivir la vida con pasión, haciendo que cada instante de tu vida sea tuyo. Tuyo y por tanto de quien tú quieras.

Si aceptas que no eres “normal” e incluso que no quieres serlo, construirás gran parte de tu propio contexto, podrás elegir qué aprender y qué quieres hacer con ello. Podrás meter la pata muchas veces, pero con la liberación de saber que podrás algún dia poner en práctica lo aprendido. Y si, también vas a sufrir, pero eso es parte de la vida y al menos de esta manera, estarás viviendo la tuya.

Imágen destacada: Creative Commons Josh Haroldson

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.