relato

Con la espada lista y la chaqueta bien cerrada bajó los dos pisos que le separaban de la calle. Mirando al frente giró la esquina y se dirigió calle arriba. Sin violencia pero con decisión avanzaba abriéndose paso entre el gentío. Recorrió en menos de media hora todo el cauce del río que llevaba a la plaza de la iglesia. Era casi hora de que llegase la comitiva del desfile. ———————————— Se zafó del tipo de una patada a la vez que los dos caían al suelo. El hombre trataba de gritar pero no podía. Arrastrándose como pudo hacia atrás se…

– Mírale, a veces se queda así mirando al mar o a la nada. No se mueve, no habla, y puede estar así un montón de tiempo. – ¿Pero antes también lo hacía? – Si, si. No es que sea cosa de ahora. Pero se me hace raro igual. Es que se queda así quieto pero ni siquiera sé si es que está pensando en algo. A veces lo hace con los cascos puestos y a veces le ves que se sienta simplemente y no hace nada. No sé si le relaja, si es que está agobiado … – ¿Y se lo has preguntado? – Si.…

Las campanas de toda la ciudad repicaban tan fuerte que el eco de aquellas se escuchaba entre cada toque de estas. El sol hacía horas que le había despertado y ahora comenzaba incluso a molestarle. En las calles la gente cantaba, corría y sobre todo gritaba. No podía verlos tumbado sobre el colchón pero conocía bien la ciudad en esas fechas. Por el ruido podía casi ver el desfile de gente;  los niños corriendo entre el gentío para ver pasar la comitiva, los viejos comentando a gritos, los músicos desfilando al son de aquella música triunfal que se mezclaba con…