Cada uno en su casa y un hacker en la de todos

El software, las redes, la informática y en general todo lo digital no van a ir a menos. Y sin embargo tengo la sensación de que el vacío entre esa tecnología y los usuarios se hace cada vez mayor.

A simple vista se diría que no, porque cada vez hacemos más uso de smartphones, wearables, ordenadores, redes sociales y demás. Pero que las estemos incorporando al día a día, no significa que las estemos entendiendo. No hablo aquí de que cada persona sea capaz de analizar el código o la circuitería de cada pieza que utilice, sino de ciertos conocimientos técnicos que podrían hacer a todos mucho más conscientes, responsables, eficientes y sobre todo libres y resilientes.

El debate es fácil, lo sé. Muchos dirán que no es necesario aprender como funciona por dentro todo lo que uso, así como yo no sé de mecánica o medicina y ello no me impide montar en coche o tomar medicinas. Soy consciente de que las preocupaciones que plantearé son fáciles de rebatir desde esa posición, pero me propongo que las analicemos desde otro punto de vista.

La llegada del ordenador a la vida diaria ha supuesto un salto en la historia de la humanidad sin precedentes. Nunca en tan poco tiempo se había producido tanto avance, a tal velocidad y con tales consecuencias. La cuestión es que muy pocos, en relación a los miles de millones que somos son conscientes realmente de todo lo que esto implica en el día a día. El avance ha sido tan rápido que nos ha llevado por delante. Hemos perdido más de una generación en este salto que no ha podido asimilar tanto cambio que sin embargo se ve obligado sin remedio a implementar. Solo el uso de internet o el smartphone sobrepasan a mucha gente y no necesariamente ancianos. Y no sé si todos los demás ,dejando de lado la pereza o negación de la realidad de algunos, tenemos algo de responsabilidad en ello.

La industria ha acostumbrado al usuario a ser simple consumidor, cuando la herramienta en realidad (tanto el ordenador en sí, como el propio medio de internet) está perfectamente diseñada para que cualquiera sea creador, emisor, o incluso arquitecto al menos de parte de su vida tecnológica. Suena utópico, lo sé, que todo el mundo tenga ciertos conocimientos informáticos, pero es sólo porque hemos aceptado que no puede ser así. Hemos dado por hecho que tener paquetes auto instalables para todo, abstracciones gráficas de lo que realmente ocurre y cada vez más capas sobre el software, no sólo es más cómodo sino también más conveniente.

Cómodo si, está claro, pero conveniente … no lo sé, yo creo que no. Es decir, sí, pero conveniente para quién. Porque así como no le damos a un niño todo lo que quiere o lo que es más cómodo porque no necesariamente es lo que más le conviene, la mayoría de la población si ha aceptado que la industria del hardware y el software le dé todo hecho. Perfecto ¿eh?. Sí, no se trata de que todo el mundo se programe su propio sistema operativo, evidentemente debemos dar por sentadas las cosas más complicadas o ponerlas en manos de expertos, pero permitir que los usuarios vivan sin tener la menor idea de cómo o porqué un aparato hace lo que hace ha generado, en mi opinión lo que ya sabemos, zombies tecnológicos, individuos a los que se puede manejar y manipular sin que se den siquiera cuenta o lo que es peor, llegando incluso a negar la evidencia.

Suponemos hoy que usar un sistema GNU/Linux no está al alcance de cualquiera, que la terminal es complicada. Pero que también lo es configurar la red wifi de su casa, aprender a utilizar el correo de manera segura o entender las necesidades de mantener la neutralidad en la red, la profunda necesidad (ya no tecnológica) de que exista el software libre o porqué es importante la privacidad online y qué puede estar pasando detrás del software que usa para todo.

Se ha conseguido llegados aquí que todo el mundo esté tan maravillado con el avance, que a nadie le importe tener en su casa un televisor con una webcam apuntando 24 horas al día a su vida familiar o no leer siquiera lo que la nueva aplicación de moda está autorizada a hacer con sus datos.

Tengo la esperanza aún de que mucha gente llegue a entender en este siglo que la computación podría ser no ya el bricolaje del siglo XXI, sino que es parte del día a día como conducir, cocinar, ir al gimnasio o pasear. No podemos ya hacer casi nada sin tecnología y esto es así para bien pero también para mal si no nos hacemos cargo. No se trata de asustarse pero si de ser responsables. La sociedad debería abandonar la pubertad tecnológica y pasar la “edad del pavo” en la que todo es color rosa y no me importa porque estoy flipando. Seamos adultos ya, porque es necesario. Hay muchos adultos por ahí conscientes de que muchos aún no lo son, así que arriba.

Esto es responsabilidad de todos. Los tecnólogos pueden ayudar, pero no podemos poner un hacker en cada casa. Sería genial pero es mejor y más viable despertar al menos un poco de ese espíritu y responsabilidad al menos en uno de sus habitantes. Hagamos que la tecnología vuelva a ser un medio y no un fin. Dejemos de alucinar con lo que es y en su lugar empecemos a alucinar con lo que podemos hacer con ella.

Puede ayudarnos a ser más sabios, más libres y hasta más sanos. Creo seriamente que podemos conseguirlo, pero me pregunto cada día cómo podemos hacerlo. Es una carrera sin meta, pero pensar los pasos que dar cada día es lo complicado.

Pablo Bernardo
Pablo Bernardo

Hola, soy Pablo. Soy programador frontend, padre, estudiante de zen y otras cosas. Para saber más, lee algunas entradas.